Los contratos por diferencia (CFDs) te permiten especular sobre los movimientos de precios sin poseer el activo subyacente. En cambio, invertir en acciones significa comprar y posteriormente poseer una parte de la empresa.
Diferencias clave:
- Apalancamiento: Los CFDs son productos apalancados, lo que significa que puedes abrir operaciones más grandes con menos capital. Esto puede magnificar las ganancias, pero también las pérdidas.
- Venta en corto: Al invertir, solo puedes ‘comprar’ acciones, por lo que solo obtendrás ganancias si el precio sube. Con los CFDs, puedes ir en largo o en corto, beneficiándote potencialmente también de mercados a la baja.
- Tamaño de la operación: Comprar acciones directamente puede ser costoso. Los CFDs ofrecen más flexibilidad, permitiéndote operar con cantidades fraccionarias con exposición proporcional pero con mayor riesgo.
Propiedad: Invertir en acciones te otorga propiedad y derechos de voto. El trading de CFDs no lo hace, es puramente especulativo y no implica la propiedad del activo.
En general, el trading con CFDs se utiliza típicamente para oportunidades a corto plazo y ofrece mayor flexibilidad, pero también conlleva un mayor riesgo. Invertir en acciones puede ser más adecuado para objetivos a largo plazo, con un riesgo generalmente limitado a la cantidad que inviertes.